Errores garrafales de los conductores

A nadie le gusta que le digan cómo debe manejar, mucho menos que le vayan dando indicaciones mientras conducen, pero lo cierto es que en la Ciudad de México estamos acostumbrados a manejar de manera imprudente y sujetos a las circunstancias cotidianas de caos urbano y lucha constante por el espacio. A pesar de ello, es importante no dejar de lado algunas medidas de seguridad que bien podrían salvar nuestra vida o, al menos, evitarnos un penoso y lamentable accidente.

Una de las costumbres más arraigadas que tenemos los conductores es la de manejar pegados al coche que tenemos delante. En caso de embotellamiento esto es inevitable y no resulta particularmente peligroso, aunque en una vía rápida o un eje vial tampoco damos espacio entre los automóviles.

La mala noticia es que si a 50 km/h se necesitan unos doce metros en promedio para frenar completamente, a 100 km/h hace falta cuatro veces esa distancia, es decir casi cincuenta metros. Por esta razón, es importante mantener la distancia con el auto que va delante de nosotros, así como mantenerse dentro de los límites de velocidad establecidos.

También estamos acostumbrados a meternos entre los coches y a rebasar por la derecha. Esta es una pésima idea, en vista de dos razones: la primera de ellas es que para rebasar a un automóvil hacen falta cerca de 100 metros de espacio, así que un coche que venga a gran velocidad por el carril al que nos cambiamos para rebasar necesita ese mismo espacio para frenar si nos metemos delante de él de manera imprudente.

Otra razón por la que no es nada recomendable rebasar por la derecha es que regularmente ese carril circula a una menor velocidad, así que para volver a entrar al carril del que se salió hay que acelerar a una velocidad que no coincide con la de los otros vehículos que tenemos delante.

Como puede verse, los accidente suelen consistir en la suma de descuidos por parte de una o más personas. Otro ejemplo de esto es el de las personas que conducen mientras hablan por teléfono. Lo escribo en este orden porque llamar por teléfono absorbe la atención a tal punto que se convierte en la actividad principal, mientras que manejar queda relegado a un segundo plano.

Mientras se habla por teléfono, nuestros sentidos dejan de percibir los sonidos e incluso nuestra vista se ve afectada por ello. La consecuencia es que carecemos de reflejos para reaccionar adecuadamente en caso de emergencia e incluso los movimientos normales se vuelven erráticos y poco precisos. Para colmo de males, a pesar del mal llamado “manos libres”, la respuesta física es menor pues el cerebro está concentrado en otra cosa.

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3 Responses to Errores garrafales de los conductores

  1. montacargas toyota says:

    Es verdad que a mucha gente no le agrada la idea de que se les diga cómo deben conducir pero es indispensable tomar un curso y los consejos que brindan las instituciones de seguridad vehicular pues los accidentes no sólo perjudican a los conductores sino también a los peatones que nada tienen que ver con las actividades que realiza el conductor.

  2. resortes says:

    Buen día a todos,
    En lo que no puedo estar mas de acuerdo es en la pésima costumbre de hablar por teléfono al conducir, se ha demostrado que la mayoría de los accidentes son consecuencia de un conductor ebrio o de uno distraido por hablar, mandar o leer un mensaje de texto

  3. Sandy Peregrina says:

    Uno de los errores principales de los automovilistas es no contar con el equipo adecuado para emergencias como extintores, lamparas de emergencia, gatos hidráulicos, etc. Uno nunca está exento de tener un accidente…

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