Señales de que es hora de cambiar las llantas

El estado de las llantas de un coche es determinante en el momento que se requiere una buena respuesta ante una situación de emergencia y, en general, para evitar quedarse tirado por un mal funcionamiento de ellas. Por ello, es muy importante saber cuándo ha llegado el momento de cambiar las llantas de un coche, de manera que conducir sea seguro y confortable.

Existen varias señales que indican que ha llegado el momento de adquirir llantas nuevas, así como varias pruebas que se pueden realizar en casa antes de un viaje o durante el fin de semana.

Algunos nuevos modelos de automóvil tienen en las llantas un sistema de reconocimiento de desgaste que son conocidas como barras indicadoras de uso. Se trata de unas barras planas de goma que se observan de manera perpendicular al rodamiento de la llanta. No se pueden distinguir cuando los neumáticos están nuevos pero conforme se desgastan pueden comenzar a verse. Si ése es el caso, quiere decir que hace falta cambiarlas. Pueden notarse, sobre todo, al pasar por un charco, ya que la llanta dejará la huella de las barras.

Algunas llantas de cámara (como los balones de futbol), cuando se desgastan, comienzan a mostrar chipotes, burbujas o protuberancias. Casi siempre son detectables a simple vista y es urgente un cambio cuando aparecen, ya que la llanta está muy débil en esos lugares y puede reventar en cualquier momento.

Si se nota mucha vibración al circular en el automóvil, hace falta hacer una revisión. Es posible que no se trate de la llanta sino del sistema de suspensión o un problema de alineación y balanceo pero incluso estos desajustes pueden afectar a la llanta. En todo caso, vale la pena un chequeo que también puede servir de diagnóstico para otras partes del coche.

Otro problema puede surgir en las paredes laterales del neumático. A veces una piedra, bache u otro rozamiento puede ocasionar grietas o fisuras en los costados de la llanta. Si detectas alguna de ellas es mejor cambiarla de inmediato pues se pierde resistencia y queda muy expuesta a la fricción, la temperatura y otros incidentes.

Finalmente, una regla general de todas las llantas es que la profundidad de la banda de rodamiento debe ser de al menos 1.6 milímetros de profundidad. Esto puede revisarse con una moneda pequeña: si la moneda no encaja en al menos su cuarta parte en la cavidad de la banda, es momento de cambiarla.

 

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