¿Podrían ser los autos eléctricos una solución a la contaminación en China?

Uno de los fabricantes de autos eléctricos que más esfuerzos ha puesto para impulsar sus productos en China es BYD Auto. Esta empresa alcanzó la fama en 2008 cuando Warren Buffet, inversionista y empresario estadounidense, considerado el cuarto hombre más rico del mundo por la revista Forbes, compró una participación del 9.9%, argumentando que si había alguien que podía poner en marcha esta clase de tecnología eran los planificadores chinos.

Y efectivamente se han puesto en práctica varias estrategias como la realizada en Shanghái, donde la subvención incluye hasta una exención del elevado costo relacionado con el sistema de matrículas que alcanza hasta US$30.000. Sin embargo, quienes deseen conducir un BYD modelo e6 deben cubrir aún el evado precio de 40.000 dólares adicionales.

Isbrand Ho, quien está encargado de la división de exportaciones de BYD, explica que, además del alto precio de los automoviles electricos, a los compradores les preocupan otros aspectos como qué tan lejos podrán llevar el auto sin necesidad de recargarlo. Ho asegura que las personas sufren algo llamado ansiedad de la autonomía. Se trata de la ansiedad que sufre el propietario del auto eléctrico al no tener la certeza de que podrá recargar la batería cuando lo requiera, ya que los puntos de recarga son muy limitados.

En el caso del modelo E6, el propietario podrá recorrer hasta 300km sin necesidad de cargarlo. Este dato, aunque podría ser atractivo para los compradores, se opone al hecho de que en China no existen aún suficientes estaciones que puedan garantizar la carga de los automóviles y hacer de éstos una opción práctica.

La necesidad de prestar atención a este tema surge del problema de contaminación que experimenta China (y el resto del mundo) en la actualidad. Tal es lo que señaló Wen Jiabao, en su adiós tras diez años de haber estado al frente de este país, donde además hizo hincapié en lo mucho que aún se debe trabajar para mediar el serio problema de la calidad del aire chino.

De esta forma queda vinculada la urgente tarea de remediar el problema del aire contaminado en China con el impulso dado a la industria de automóviles eléctricos. No obstante, aún no se han visto materializados los esfuerzos por lograr que los vehículos impulsados a batería que no producen emisiones, ya que hasta ahora las ventas mundiales de dichos autos no representan más que el 1% de los automóviles.

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